Carlos Andrés Gómez podría perderse la final de la Copa Sudamericana, programada para el 21 de noviembre en el Estadio Metropolitano Roberto Meléndez de Barranquilla, si la CONMEBOL lo sanciona por empujar al árbitro Piero Maza durante la victoria 1-0 de Vasco da Gama sobre Boca Juniors. La doble amarilla que recibió en apenas cinco segundos ya lo deja fuera del partido de vuelta. El reglamento disciplinario contempla sanciones de entre dos y diez partidos, dependiendo de cómo se califique la acción en el informe arbitral. El extremo colombiano dio la asistencia del gol del triunfo, pero su expulsión podría dejarlo sin jugar la final en su país.
La polémica comenzó en La Bombonera, donde Gómez aprovechó un mal despeje de Laurel Di Lollo y envió un centro preciso que Adson convirtió en gol al minuto 24. Así, Vasco da Gama acabó con una racha de 17 partidos invicto de Boca Juniors. Sin embargo, al minuto 63, el colombiano cometió una falta sobre Santiago Ascacíbar, protestó y demoró la reanudación del juego, por lo que recibió la primera amarilla. Segundos después, empujó al árbitro principal y terminó expulsado. Fue la primera tarjeta roja de su carrera, y Globo Esporte calificó su actuación de “irresponsable” y le dio apenas dos puntos en su evaluación. Ahora, todo depende de la sanción que determine la CONMEBOL.
El siguiente paso está en manos de la Comisión Disciplinaria. La expulsión deja a Gómez fuera del partido de vuelta, programado para el martes 20 de octubre a las 9:30 p.m. en el Estadio Maracaná. El castigo podría ser más severo si la CONMEBOL considera que el empujón constituyó una agresión física contra un oficial del partido. En ese escenario, la sanción mínima sería de diez partidos o seis meses de inhabilitación. Piero Maza sancionó dos conductas antideportivas distintas, pero la calificación que aparezca en el informe oficial será determinante para establecer el alcance del castigo.
Dos partidos o diez: lo que dice el artículo 14
El artículo 14.2 del Reglamento Disciplinario de la CONMEBOL contempla, para conductas antideportivas o faltas de respeto contra un oficial, un mínimo de dos partidos de suspensión o un mes de inhabilitación. Si se determina que hubo una agresión física contra una autoridad del encuentro, la sanción puede llegar a diez partidos o seis meses. Los castigos deben cumplirse en la misma competición continental. Para Vasco da Gama, el margen es reducido: todavía debe disputar la vuelta de semifinales y, si avanza, la final. Con una sanción de dos partidos, Gómez se perdería ambos encuentros; con una de diez, quedaría fuera del torneo actual y podría ausentarse durante buena parte de la próxima edición internacional.
La final en Barranquilla y un extremo clave
La posible ausencia del colombiano tendría un peso especial por la sede de la final. El título se definirá en el Estadio Metropolitano Roberto Meléndez de Barranquilla, donde Gómez, autor de ocho goles en 2026 y empatado en la tabla de goleadores del equipo con Thiago Mendes, aspiraba a ser uno de los protagonistas. Si el extremo no está disponible para la vuelta en Río de Janeiro, el cuerpo técnico también tendrá que ajustar su ataque ante un Boca Juniors obligado a ganar por dos goles para remontar la serie. Una eventual apelación del club brasileño podría ser clave para definir el panorama.
Por ahora, Carlos Andrés Gómez ya está descartado para la vuelta en el Estadio Maracaná, mientras su posible ausencia en la final sigue pendiente de una resolución disciplinaria. La CONMEBOL todavía debe determinar el alcance definitivo del castigo. Si Vasco da Gama elimina a Boca Juniors y la sanción se limita a dos partidos, el colombiano no podrá disputar la final en Barranquilla. Si la acción se considera una agresión física, la suspensión podría extenderse mucho más allá del 21 de noviembre y comprometer su participación en futuras competiciones continentales.







